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jueves, 13 de febrero de 2014

¿Cansada de besar sapos?

Los cuentos de hadas y a veces nuestros padres, nos enseñan desde niñas que somos princesas y que allá afuera, en el mundo hay un príncipe para nosotras. Hasta los 7 años de edad todo esto es muy simpático, después vas abriendo los ojos y te das cuenta de que el mundo en realidad está lleno de sapos, y que la mayoría de éstos, al besarlos… no se convierte en príncipe.

Todo esto no es más que una metáfora de la búsqueda de pareja, a ellos también les pasa. Aprovechando la víspera de San Valentín, dedicamos esta sección al amor y la química entre seres humanos, que puede llevarnos a formar una pareja y una familia, porque aunque no es obligatorio, siempre es más agradable estar enamorado, junto a una persona que te corresponda.

Un estudio realizado en el Reino Unido para la edición del libro The Rosie Project, revela que en ese Estado cada mujer, debe salir al menos con 15 hombres en su vida antes de encontrar al indicado: el tan preciado “príncipe azul”. Los varones en cambio, deben salir con un promedio de 18 chicas antes de hallar a su “Cenicienta”.

En Bolivia

Un sondeo realizado por M de Mujer entre mujeres casadas, entre los 25 y los 40 años, revela que entre las bolivianas la figura es distinta, ya que el promedio de “sapos” es cinco, antes de establecerse con una pareja, cuestión cultural o moralista, el asunto es que en el Reino Unido se besa el triple de sapos que en el territorio nacional.

“No creo que haya un número fijo... Sino una lección detrás de cada ‘sapo’ que se besa. Aprender a reconocerlos, saber cuál es un ‘sapo’ y dejarlo atrás, sabiendo más claramente qué es lo que estas buscando. Además, el sapo para ti, es el príncipe de otra”, comenta Carola, una de las mujeres sondeadas por M.

“The Rosie Project”

Entre los datos que arroja el estudio mencionado anteriormente, se puede encontrar que seis de cada 10 británicos en algún momento pensaron que nunca iban a encontrar a su pareja perfecta. El 59% ha admitido que su camino hacia la pareja perfecta fue difícil. El 80% de los encuestados dijo que encontraron a su amor cuando menos lo esperaban, y más del 25% admitió que la persona con la que es feliz no coincide con el ideal que tenía antes de encontrarla.

“Es para recordar que la búsqueda de pareja para toda la vida puede ser difícil y problemático para la mayoría de nosotros”, comenta el autor, Graeme Simsion. “Todas las citas terribles, las relaciones que acaban mal y el sexo de una noche dan a muchos la sensación de que nunca van a encontrar a su alma gemela. Sin embargo, todo ello tiene una imprevisibilidad que fascina tanto como irrita”.

La química

Aunque el camino para quienes quieren encontrar pareja es a veces difícil, en nuestro organismo se han desarrollado sistemas de alerta para escoger a posibles candidatos. Besarse no sirve para procrear, no alimenta y puede hacerte contraer enfermedades que no tenías. No parece una actividad demasiado práctica y, sin embargo, el 90% de las culturas de la Tierra (y casi el 100% de sus habitantes) la practican. ¿Por qué? “Bésame y verás lo importante que soy”, escribía en sus memorias Sylvia Plath.

Y algo parecido han concluido ahora Rafael Wlodarski y Robin Dunbar, de la Universidad de Oxford.

El beso, además de un acto placentero, pudo aparecer como un sistema para seleccionar a la pareja adecuada.

En un artículo que se publica en la revista Archives of Sexual Behavior, los autores plantearon tres hipótesis en torno a la utilidad del beso: para juzgar a la pareja potencial, como forma para mantener la pareja una vez formada o para facilitar la excitación antes del sexo.

Después de realizar una encuesta a 902 personas de entre 18 y 63 años, concluyeron que la última opción no tenía evidencia que la apoyase y las dos anteriores sí.

Para plantear sus hipótesis, los investigadores parten de un hecho biológico claro: el metabolismo femenino se hace cargo de gran parte del coste de la reproducción humana, primero cargando con un ser que se alimenta de sus entrañas durante nueve meses y después sigue haciéndolo durante años de lactancia. En una especie como la nuestra, en la que las crías tardan mucho en ser independientes, la presencia de un padre que además de proporcionar espermatozoides eche una mano con la crianza, es un aspecto muy relevante. Este hecho habría impulsado a las mujeres a ser más selectivas que los hombres a la hora de buscar una pareja.

¿Existe la química del amor?

Según explica Pilar Muñoz de Uno Contenidos, los enamorados “sienten” mariposas en el estómago, su pulso se acelera con sólo oír la voz de la persona amada y la temperatura de su cuerpo se eleva como si se tratara de una fiebre. Y todo ello es aparentemente tan sólo el resultado de dos miradas que se cruzan de repente en un bar, una fiesta, en la fila de un banco...

El amor es una experiencia agotadora. Nos sumergimos eufóricamente en esa deliciosa tortura y no comemos ni dormimos bien. Con frecuencia nos es difícil mantener la concentración. De hecho, muchos psiquiatras expertos en la materia piensan que las personas “enfermas de amor” están realmente enfermas, o lo que es lo mismo, sufren de un trastorno obsesivo compulsivo. Indiscutiblemente, pasión y psicosis obsesivo compulsiva comparten diversos aspectos comunes. Y esto no es meramente una teoría sin fundamentos, ya que ambos estados están asociados a bajos niveles cerebrales de serotonina, una sustancia química fabricada por el cuerpo que nos ayuda a lidiar con situaciones estresantes.



Límite de tiempo

¿Existe un límite de tiempo para que los hombres y mujeres sientan esa necesidad imperiosa de dejarse llevar por la pasión?

Según un estudio realizado por la Universidad de Cornell en Nueva York, la respuesta es afirmativa. Los resultados del análisis muestran como los seres humanos nos encontramos biológicamente programados para sentirnos apasionados entre 18 y 30 meses. Tras efectuar unas 5.000 entrevistas de 37 culturas diferentes, los expertos de este centro descubrieron que el amor posee un “tiempo de vida” lo suficientemente largo para que la pareja se conozca, copule y tenga un niño.

Los investigadores identificaron algunas de las sustancias responsables del amor: la dopamina, la feniletilamina y la ocitocina.

Todos estos productos químicos son relativamente comunes en el cuerpo humano, pero solamente son encontrados juntos en las etapas iniciales de la conquista.



QUICKIE

Según estudios los hombres y las mujeres que se consideran a sí mismos atractivos o que suelen tener más sexo sin compromiso, también son más selectivos cuando eligen a sus parejas.

La frecuencia y calidad de los besos está relacionada directamente con la satisfacción de la pareja, algo que no sucede con la penetración.

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