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lunes, 7 de abril de 2014

La atracción sexual depende de los genes compartidos

Ni feromonas, ni primavera, ni lo que comúnmente denominamos "química”. Investigadores médicos israelíes aseguran que el origen de la atracción sexual que sentimos por otra persona responde en realidad a una impronta genética presente en los dos miembros de la pareja.
A esa conclusión han llegado tras un estudio desarrollado en el Laboratorio de Análisis Genético del Hospital Beilinson, en la localidad de Petaj Tikva (próxima a Tel Aviv) y recientemente publicado por la prestigiosa American Journal of Reproductive Immunology.
En su departamento, los autores de la investigación, Tirza Klein y Moshé Israeli, suelen analizar la compatibilidad de órganos o de médula ósea, además de realizar test de paternidad. Y precisamente han aprovechado la amplia base de datos de estas últimas pruebas para lanzar este estudio pionero que sugiere una nueva teoría para explicar el origen de la atracción humana.
La muestra analizada está compuesta por 1.310 parejas de hombres y mujeres con edades comprendidas entre los 18 y 80 años, la mayor parte de las cuales (1.002) fueron referidas al centro médico por orden judicial con el fin de determinar la paternidad de un progenitor.
Otro grupo está integrado por 308 parejas casadas con problemas de infertilidad, y un tercero de control por cónyuges ficticios. La estadística demostró que las parejas que en algún momento sintieron atracción física compartían genes en común.
"Se trata de la primera vez que se muestra una correlación genética entre parejas para explicar la atracción sexual”, explicó Klein, autora del estudio.
"Asumimos que hubo algún tipo de atracción sexual entre las parejas que comparten un hijo en común o ha habido reclamos de paternidad tras una relación sexual”, apunta la investigadora, directora del Laboratorio de Análisis Genético.
Los resultados mostraron que en estos casos, ambos miembros de la pareja compartían marcadores genéticos que en relación con los otros dos grupos eran mucho menores o no existían.
La responsable de la investigación precisó que el procedimiento empleado consistió en analizar el sistema de marcador del HLA (Antígenos Leucocitarios Humanos, por sus siglas en inglés), uno de los más importantes del sistema inmunológico genético en los humanos y que se encarga de reconocer, por ejemplo, antígenos extraños tales como parásitos, virus o cáncer que atacan al organismo.
Los científicos analizaron si las parejas comparten un antígeno HLA y no otro tipo de marcador genético conocido como STR. Estos marcadores son polimórficos y conocidos por ofrecer una importante información genética, ya que muchos de sus componentes se heredan genéticamente. (EFE)

Elección de pareja
Hipótesis El estudio teoriza, además, que la selección de parejas sexuales en el ser humano podría contradecir la presión evolutiva por lograr la diversidad genética, en particular al analizar el HLA. "La conclusión del estudio es que las parejas que sintieron atracción sexual compartían algunos genes del sistema HLA”, explicó Klein.
Complejos El estudio presenta científicamente una nueva teoría sobre la atracción en la especie humana y podría abrir la puerta a que se revisen nuevamente complejos psicológicos tan conocidos como los de Edipo y Electra.

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