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lunes, 13 de febrero de 2017

El amor en tiempos de tecnología



Cada día estamos más conectados al celular para saber qué sucede en las redes sociales y el mundo; paradójicamente, mientras más conectados estamos a los dispositivos, más desconectados estamos de la realidad y sobre todo de nuestro entorno. No hace mucho pude observar en un restaurante a tres parejas. Una de ellas no cruzó más de diez palabras en toda la velada y se mantuvo conectada a su móvil y chateando aun cuando llegó la comida que habían ordenado. La otra pareja parecía hacer un esfuerzo para dejar de lado sus celulares y hablaba mientras chateaba o miraba sus móviles. La tercera pareja, curiosamente, no sacó en ningún momento el celular, tenía unos buenos años más que las anteriores dos parejas. Al salir del restaurante, la única pareja que salió contenta, al menos así parecía, era la que no se había conectado en toda la velada.

Las primeras dos parejas que tenían entre 20 y 30 años, abandonaron el restaurante callados, casi aburridos diría yo.

Estas situaciones sirven para hablar de un tema que ya se ha abordado en muchas revistas y artículos y es que los dispositivos móviles y las redes sociales no son malos por sí mismos, por el contrario y sin duda, nos han facilitado la vida; el asunto está en el uso y abuso que les damos.

Esta obsesión por estar conectados tiene una explicación. Para psicólogos y terapeutas, el hecho de que el contacto sea mucho menos directo que el cara a cara, la inmediatez y su componente lúdico, hacen del WhatsApp una herramienta perfecta para el flirteo y el comienzo de una relación. Enviar un mensaje y esperar respuesta provoca una placentera descarga de adrenalina. El problema es que engancha y puede llegar a convertirse en una obsesión.

Un informe del Centro de Investigaciones Pew revela que una de cada cuatro parejas casadas o con una relación estable reconoce haber visto a su pareja distraída con su teléfono móvil mientras estaban juntos. Entre los jóvenes, el porcentaje se eleva a 42 por ciento. Sin embargo, uno de cada cinco adultos admite haberse sentido más cercano a su pareja gracias a intercambios a través de Internet o de mensajes.

Sin embargo, hay un tema de fondo que debería preocuparnos a todos y es que por el abuso que se da al empleo de la tecnología, sobre todo entre jóvenes, pareciera que se está perdiendo el aprecio y el valor a estar en compañía. Entre amigos y amigas, sobretodo en la juventud y adolescencia, es común verlos juntos en un mismo espacio pero tan conectados con sus celulares que no disfrutan de estar reunidos. Lo que es peor es que esta “moda” o forma de comportarse se ha expandido hacia la mayoría de las relaciones amorosas: pasan horas juntos pero conectados a sus celulares. Entonces habrá que encontrar una forma de explicarles a estas generaciones y a las que vienen, la importancia de la conexión entre personas, de estar presente de verdad, de intercambiar miradas, palabras, gestos, sentimientos, etc. Un emojic, por ejemplo, no puede en definitiva reemplazar a las palabras y miradas, al cara a cara.

El WhatsApp, el doble check y el ‘online’

El WhatsApp es genial, de ello no cabe duda. Es una forma de comunicarse a costos relativamente bajos y una forma de inmediatez para asuntos que requieren de ello, pero el problema es cuando empieza a condicionar nuestras vidas y la verdad es que, ¿quién no vive pendiente de su teléfono? ¿Quién no ha espiado el celular de su novio o esposo? Y ni hablar de lo que significa para los millennials, que te dejen en visto. Los dos ‘checks’ azules de leído parecen haberse convertido en una obsesión y hasta es una ofensa si tienes el doble check y no te han respondido. Respecto de ello, se debe saber que aunque a veces aparecen las dos rayitas, no siempre es fiable como ha indicado la propia compañía que ha desarrollado esta aplicación.

La obsesión provocada por el WhatsApp ha dado lugar incluso al cortometraje “Doble check”, finalista en la décima edición del Notodofilmfest de este año, que tiene más de un millón de visualizaciones y quizá valga la pena darle una mirada y considerar si uno tiene un problema con este asunto.

Otro tema relacionado al WhatsApp es el hecho de estar “en línea”, que hoy en día es una nueva forma de control y que también puede llegar a obsesionar. Es frecuente que incluso luego de dejar una relación, uno de ellos se obsesione con seguir rastreando mediante el WhatsApp a su ex pareja y ahí comienzan los escenas de celos: ¿con quién chateabas ayer a las 2 de la mañana?, ¿Qué haces en línea a esta hora?, etc. Con estas actitudes y formas de vigilancia constantes se puede llegar a una pérdida de autocontrol. Una vez más, queda demostrado que el problema está en el uso que se le da.

Las selfies y “los retratos de amor”

Una investigación realizada por académicos de la Facultad de Comunicaciones de la Universidad Católica de Chile revela que el uso de redes sociales modifica rasgos de la personalidad y que mientras mayor es la cantidad de selfies que los usuarios se toman, más altos son sus niveles de narcisismo. Con respecto a las declaraciones de amor en público o las fotos besándote con tu chico y mostrando lo “felices que son”, otros estudios han revelado que ello puede estar relacionado con una falta de autoestima y seguridad.

Investigadores de la Universidad de Albright que preguntaron a los usuarios de Facebook que están en una relación las razones por las que usan esta red social, su nivel de satisfacción con la relación y sus rasgos de personalidad, revelan que las personas con mucha necesidad de compartir su vida personal lo hacen para demostrar a los demás y a ellos mismos que su relación es estable. El gran problema es que si tu confianza está totalmente vinculada a tu relación, podrías desestabilizarte cuando la historia termine.

Las “pruebas de amor”

Un informe del Centro de Investigaciones Pew recién publicado examina el impacto de Internet, los teléfonos móviles y las redes sociales en la vida de pareja.

El estudio ha revelado, por ejemplo, que ahora la confianza en el compañero sentimental se demuestra, al compartir las contraseñas de las cuentas o perfiles virtuales, práctica que sigue el 67 por ciento de las parejas, según el estudio y un 27 por ciento aún va más allá y tiene cuentas de correo electrónico conjuntas.

Pero uno de los mayores problemas que ha se generado en el escenario de las redes sociales y que está relacionado a las “pruebas de amor”, es la venganza online que consiste en publicar fotos o mensajes íntimos.

El “revenge porn” o “venganza porno” es un término que se utiliza cuando alguien comparte públicamente en la red una foto sexualmente explícita sin el consentimiento de la persona que sale en dicha foto. No podemos negar que hoy en día es frecuente escuchar historias sobre fotos publicadas por ex-novios o ex-esposos.

En otras ocasiones estas publicaciones no han sido realizadas en plan de venganza sino por demostrar a los amigos hasta dónde va el asunto con la chica, algo así como el famoso presumir entre hombres que solo persigue el fin de mostrar su “virilidad” y “astucia”. Por ello es fundamental educar sobre estos riesgos. No es aconsejable que te tomes o te tomen fotos desnuda o en situaciones comprometedoras, aun cuando sea el “amor de tu vida”, ya que no sabes en qué momento puedan mostrarse o utilizarse dichas imágenes.

Afortunadamente, varios países ya han establecido leyes para combatir este fenómeno, entre ellos Israel, el Reino Unido, Alemania y 12 estados de Estados Unidos. En este contexto Bolivia no es excepción, sobre todo cuando se trata de menores de edad.

Sobre las distancias y tiempos

Según el reportaje “El amor es móvil” de la Vanguardia, el Internet multiplica las posibilidades de todo, para bien o para mal, y el smartphone se ha convertido en una extensión más de nuestro cuerpo.

Francesc Núñez, profesor de la UOC, ha participado en un estudio realizado durante los últimos dos años sobre las repercusiones de las nuevas tecnologías en las relaciones de pareja. Aunque los datos aún están en fase de análisis, ya se puede extraer algunas conclusiones y la primera de ellas es que hay cambios importantes. Uno de ellos es que estas herramientas han hecho saltar todo tipo de distancias y de tiempos: antes, si tenías una discusión con tu pareja y te marchabas a trabajar, no reanudabas la conversación hasta la vuelta, pero ahora ya no es así, publica La Vanguardia.

“El hecho de que te puedas comunicar en cualquier momento genera nuevos compromisos y exigencias”, explica Núñez, quien cita entre estos las expectativas de inmediatez que crean sistemas de mensajería como WhatsApp

“Cuando uno envía un mensaje cariñoso y espera una respuesta rápida de su pareja y ésta no llega, se produce una decepción que puede acarrear enfados, discusiones, etc.”, dice Núñez.

¿Qué hacer para superar la obsesión?

¿Dónde está el límite entre los beneficios que otorga la tecnología, que puedan volverse contraproducentes? Investigadores de la Universidad de Oxford han detectado que aquellas parejas que mantienen un contacto excesivo a través de la tecnología tienden a tener matrimonios o relaciones menos satisfactorios. Parece obvio, pero no está mal que de vez en cuando nos lo recuerden para realmente analizar conscientemente si el uso que le damos a nuestros celulares se está convirtiendo en dañino y así poner un alto a esta situación.

Según los psicólogos, es más sencillo de lo que parece. Lo primero es controlar nuestro nivel de exposición, después no aceptar la presión de tener que contestar siempre y, por último, apagar el móvil de vez en cuando, sobre todo por las noches. /



EN CIFRAS:

• Un estudio identificó que las personas entre 18 y 29 son la población que más utiliza las redes en Estados Unidos, seguido por aquellos entre 30 y 49 años.

• Según un estudio de Badoo, el usuario común de Internet pasa más tiempo socializando en las redes que cara a cara.

• En México alrededor de 77.7 millones de personas usan celular y dos de cada tres usuarios cuentan con un teléfono inteligente.

• Un estudio de Cyberpsichology and Behaviour Journal revela que el WhatsApp ha provocado 28 millones de rupturas entre parejas de todo el mundo.

• Según La Vanguardia, el servicio de mensajería instantánea WhatsApp es una de las aplicaciones móviles más empleadas de los últimos tiempos con hasta 300 millones de usuarios a nivel global.


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