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martes, 2 de abril de 2013

Cómo controlar a los gruñones precoces

En un rato pueden estar con ganas de bailar. Pasa poco tiempo y no quieren que nadie se les acerque. Es bien sabido que este comportamiento es típico de los preadolescentes. Pero, en muchos casos, ya en la situación, los padres no saben qué hacer. La psicóloga Adriana Estevez indica que estos cambios se deben a que ellos empiezan a darse cuenta de que ya no son niños, por lo que quieren hacer cosas de grandes y que tanto la sociedad y la familia no los dejan y "es cuando se frustran y sufren dichos cambios", explica. ¿Pero cómo se puede controlar estos cambios?

Autocontrol. Para Estevez, controlar esta situación no solo depende de este etapa, sino de toda la crianza. Especifica que enseñar el autocontrol sobre las emociones es importante. "No se tiene que olvidar que tal comportamiento está estrechamente relacionado con las hormonas y por esta misma razón es inevitable que ellos pasen por ello", dice.

Hablar. Ellos tienen que aprender a descargar esos sentimientos. Lo que los padres pueden hacer es hablar con ellos y explicarles lo que está sucediendo en esos momentos, "explicándoles que están expuestos a estados de depresión, euforia y todas las mezclas de sus emociones", sugiere la profesional.

Dejar en claro. "Poner las cosas claras antes de que ellos sufran estos cambios", dice Estevez, a la vez que subraya que los padres deben advertir que son cosas que van a sentir. Se debe dejar en claro que pese a ello deben evitar tener problemas con sus hermanos o no responder agresivamente cuando se sientan aburridos. Asimismo, proponerles actividades para que ellos descarguen esa energía. "Cuando se sientan así pueden jugar pelota o tirar piedras al río", ejemplifica la experta.

Los cambios, una necesidad. Según Tania Buzzolaro, estos cambios son una manera de autorreafirmarce y sentirse seguros. Sin embargo, los cambios físicos también influyen.

La experta recomienda que la compresión es fundamental, además de insistir en el diálogo. "Se debe equilibrar en el sentido de controlar las situaciones, pero también darles espacios para que ellos vayan construyendo su propia forma de controlarse y desenvolverse en la vida", puntualiza la profesional.

"Se tiene que dar la libertad, pero al mismo tiempo esta debe estar condicionada al cumplimiento de las normas y reglas que se tiene en el entorno familiar", agrega. Buzzolaro advierte que en el momento en que ellos están sufriendo estos cambios se debe respetar su privacidad, ya que es una etapa en la que se necesita estar con uno mismo para pensar en las dudas. Sin embargo, subraya que no se permita demasiado aislamiento, ya que pueden surgir depresiones.

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