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jueves, 11 de abril de 2013

La educación sexual debe comenzar a temprana edad


Los niños tienen curiosidad por descubrir sus cuerpos.

La educación sexual debe tratarse con naturalidad y comenzar a temprana edad, se recomienda hacerlo a partir de los 2 años de edad, en forma progresiva con información acorde a cada etapa del niño, adolescente y joven, para que pueda desarrollar una sexualidad sana en su vida adulta.

Femenina conversó al respecto con la sexóloga clínica del Centro Médico y Psicológico de Sexología Censex, Máriel Loayza, quien explicó en forma sencilla la manera en cómo los padres deben abordan este tema con el niño y cómo reaccionar frente a algunas situaciones que suelen presentarse.

“Al hablar de sexualidad no sólo debemos pensar en genitalidad, porque esto involucra cómo vestimos, el modo de hablar, caminar y está presente desde el nacimiento hasta la muerte. En la primera fase se manifiesta cuando abrazamos, acariciamos, bañamos o vestimos al bebé”, explicó Loayza.

La especialista agregó que cuando los niños comienzan a hablar entre 2 ó 3 años de edad es el momento adecuado para tratar este tema con palabras cortas y sencillas, porque el niño que se encuentra en etapa de exploración de su cuerpo debe conocer los nombres correctos de estas partes y evitar el lenguaje de código utilizado por los padres.

“Los niños comienzan a descubrir su cuerpo y aparece el leguaje tipo código que utilizan los papás cuando el varoncito les dice mi pirulito o mi pajarito, lo que se tiene que hacer es decir mi amor tu pirulito se llama pene y así se lo educa en relación con su cuerpo”, acotó la especialista.

Los niños de 3 ó 4 años dejan el pañal que actuaba como una barrera entre las manos y sus genitales, en esta etapa el niño comienza a tocarse y siente placer al hacerlo, pero esto no tiene connotación sexual. De 5 a 6 años aparece el pudor y los niños desean vestirse por sí mismos y votan a la madre o al padre.

“A los tres años aparecen los juegos de papá y mamá o el doctor y es cuando quieren tocarse, esto no tiene nada de malo, porque es parte de su desarrollo, lo malo está en la cabeza del adulto que ve esto desde su perspectiva y se asusta. Muchos papás han golpeado y castigado a sus hijos, una reacción que no es buena. En otros casos incluso se quitan la ropita y se observan sus genitales ahí se están definiendo como niña y niña, tú tienes eso yo tengo esto”, enfatizó la sexóloga.

La recomendación es observar a los niños mientras juegan y cerciorarse que durante el juego no se introduzcan objetos en los genitales y que ninguno de los niños sea sometido, sino que sea de mutuo acuerdo. En caso contrario debe intervenir el papá o la mamá sin regañarles, gritarles o golpearles, indicarles que esas cosas no se hacen y dirigir el juego hacia otro rumbo.

El interrogatorio de los niños comienza a temprana edad y se debe tener cuidado al responder; estas respuestas deben ser acordes a la edad del niño y cortas. A los 6, 7 u 8 años se le agregan algunos detalles siempre partiendo de lo que el niño conoce para utilizar el mismo lenguaje, deben ser breves y directas evitando los sermones.

“Si se habla de sexualidad a los hijos a temprana edad indicándoles que ese cuerpito es de ellos y que nadie tiene derecho a tocarlos, será clave para evitar los abusos deshonestos y si alguien quiere hacerlo, decirles qué hacer, correr, escapar o gritar y avisarle a alguien en quien confíen, porque está comprobado que el 56 por ciento de estos casos los autores son padres o familiares cercanos”, finalizó Loayza.

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