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lunes, 4 de abril de 2016

Tu pasado sexual…

Las encuestas realizadas por los portales de citas son innumerables. Preguntas como ¿en qué habitación de la casa, a parte del dormitorio, se practica más el sexo?, ¿qué día de la semana es el más propicio y común para quedar con el amante y, a qué hora?, ¿cuál es la excusa más utilizada por los infieles para escaparse el fin de semana sin que la pareja sospeche?, ¿cuántas veces al día piensa un hombre en el sexo, y si ese número varía los días festivos y fiestas de guardar? Muchas preguntas de esta índole pasan por nuestra cabeza (más de una vez), asechándonos y afectando nuestra relación. La última pregunta hecha por IllicitEncounters.com, una web para buscar aventuras extramaritales, era descubrir cuál es el número ideal de ex parejas sexuales que alguien debería tener para no ser tachado de inexperto o promiscuo. Así que este portal decidió lanzar un cuestionario a sus usuarios británicos. El estudio contó con 1.000 participantes de ambos sexos que llegaron a la conclusión de que 10 es un número redondo, especialmente si uno está buscando pareja y alguien le pregunta por su pasado erótico.

La buena noticia es que 10 es la cifra ideal tanto para ellos como para ellas. Pero, la encuesta no se queda ahí. De hecho, un dato que la encuesta proporciona al desglosar sus resultados, es que los hombres, en particular, tienden a sospechar de las mujeres que registren un número superior al 10. Otro importante descubrimiento es que la mayoría de los encuestados piensan que tener más de 20 amantes es algo no muy deseable para cualquier candidato a novio/a.

Hombres vs mujeres

La diferencia entre hombres y mujeres, respeto a su pasado sexual, no está en el numero, sino en como lo expresan. Por ejemplo Mick Jagger presume de 4.000 mujeres con las que se ha ido a la cama; Jack Nicholson unas 2.000; y Warren Beatty, el ‘maestro’, se acostó con 12.775. Claro, ellos tienen su pasado sexual bien contabilizado y lo gritan al mundo entero. Por el contrario, para las mujeres no existen números, ni siquiera Joan Collins, una de las más fervientes partidarias de los beneficios del sexo, da muchas cifras en su biografía. Y es que, la diferencia entre hombres y mujeres radica en la ‘revelación’ de la información, pues bien sabemos que los hombres alardean y pueden incluso agrandar su numero, mientras que las mujeres, todo lo contrario.

La siguiente pregunta que nos planteamos es: ¿mostrar u ocultar el pasado sexual a la hora de querer iniciar una nueva relación? Si lo comparamos con la redacción del curriculum para buscar empleo o enfrentarse a una entrevista de trabajo, en ambos casos se pide un imposible, es decir, ser un buen amante, sin haberse acostado con mucha gente. Entonces, como sucede en los curriculums, hay hombres y mujeres que añaden algo de literatura a su breve pasado erótico para parecer más interesantes; y otros que, para no aburrir o provocar el pánico, elaboran una selección centrándose en los momentos cumbres y glamurosos de su vida entre las sábanas.

¿Y los ex?

En cuanto a tu pasado histórico de ‘ex’, la edad es un factor determinante. Pero debemos aclarar que no hay que dar por supuesto que a más relaciones, más experiencia. También existe la tendencia a pensar que una persona que ha tenido muchos amantes pierde la frescura, la ilusión y la capacidad de experimentar la pasión y el sexo como es debido.

Según Iván Rotella, sexólogo, director de Astursex, un centro de atención sexológica en Avilés, y miembro de La Asociación Estatal de Profesionales de la Sexología (AEPS), “el proceso de enamoramiento es el mismo la primera vez que la número cien, lo que cambia es como la persona se relaciona con la nueva pareja, porque si se han tenido previas experiencias, y algunas han acabado mal, se tiende a volverse más intolerante, a pasar menos cosas por alto y a estar excesivamente alerta para evitar caer en los mismos errores. Esto es muy común, y a veces deriva en el hecho de que la nueva relación pague los platos rotos de la anterior, o se le atribuyan conductas o personalidades que corresponden más a previos sujetos que al que tenemos enfrente. Hay personas que después de varios fracasos desisten de la idea de buscar o tener pareja, y acaban considerando que todo el mundo es igual. Muy probablemente porque, en el fondo, buscan siempre a la misma persona”.

Estas mismas ideas se exportan al plano sexual y al dormitorio. Es muy común que esperemos que la nueva persona que ha entrado en nuestra vida, conozca nuestro cuerpo y nuestros gustos como lo hacía la que durmió 8 años a nuestro lado. Es probable, también, que nos resistamos a cambiar nuestra rutina erótica y a abandonar los atajos que nos llevan a la satisfacción inmediata para coger caminos desconocidos en los que perderse. Entonces, de nada vale que nuestro nuevo amante conozca el Kamasutra o las mil maneras de satisfacer a alguien.

Según Rotella, “no hay buenos o malos amantes sino buenas o malas conexiones. Y el hecho de que alguien no funcione bien en la cama con uno/a no descarta que haga saltar las chispas a otro/a. Lo importante de la pareja es crecer y duplicar las cosas buenas. Una nueva relación debe traer más amigos, más encuentros, más familia, más cosas a experimentar dentro y fuera de la cama. Si lo que hace, en vez de sumar cosas, es restarlas, es la prueba de que no estamos con la persona adecuada”.

Confesar o no, esa es la cuestión

Ante la idea generalizada de que desnudarse, no solo de cuerpo sino también de alma y pasado, es la base de una buena relación de pareja, Rotella diferencia entre sinceridad y sincericidio. “Mentir a la pareja no trae buenas consecuencias, pero tampoco hay que verse obligado a contarlo todo al precio que sea. Es totalmente respetable que uno guarde su parcela de privacidad, su jardín secreto, con una excepción: si hay algo que todavía duele hay que compartirlo. Es bueno que la persona que se acerque lo sepa, porque a veces podemos hacer daño, sin querer, para protegernos. Si no tenemos ninguna herida abierta, no hay porque recrearse en detalles respecto a un maravilloso amante que tuvimos o a una parte de nuestra vida especialmente desenfrenada porque, además, esto puede provocar celos a la larga”. ¿No nos pasó alguna vez? ¿Eso de arrepentirnos de haber revelado demasiada información ‘comprometedora?

Aquí vale recordar esta frase que escuchamos tantas veces en las películas o series CSI: “Tienes derecho a permanecer callado, ya que todo lo que digas puede ser utilizado en tu contra”.

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