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miércoles, 12 de diciembre de 2012

Cómo y cuándo decirles que no los trajo una cigueña

Una de las preguntas más comunes de los niños es, ¿por qué soy diferente de mi hermanita? ¿de dónde nací yo? ¿por qué los niños orinan parados y las niñas sentadas? ¿Cómo salí de tu barriga?

La sicoterapeuta Ingrid Saavedra destaca que se trata de momentos difíciles debido a que los padres y madres por lo general no están capacitados para enfrentar esta situación, y aún sabiendo que deben hacerlo dejan las explicaciones para último momento.

La terapeuta de familia Fanny Parrado señala que si bien hablar sobre sexualidad para muchos es algo complicado y prefieren evitarlo, aconseja hablarles del tema desde muy pequeños.

Hay que comprender, afirma, que “la educación sexual debe empezar en el hogar. Nadie mejor que los padres, desde temprana edad, para informar y formar en estos temas, basados en la confianza y el respeto, a fin de que los hijos puedan identificarlos como los orientadores sobre varios aspectos de sus vidas”.

La sicóloga del Servicio de Orientación Familiar (SOF), Tania Buzzolaro interviene señalando que en esta actualidad, afectada por el ritmo acelerado de la vida, es importante abordar en el seno del hogar el tema de la educación sexual. Ella plantea que los padres asuman la responsabilidad inexcusable de abordar conversaciones con sus hijos en torno a este tema, y que no lo se convierta en un tabú.

Fanny explica que no hay una edad específica para comenzar a hablar sobre sexo en la familia. Esto depende de la etapa evolutiva en la que se encuentra el hijo o la hija, y su grado de curiosidad e interés. El momento de hablar es cuando comienzan las preguntas. “No hay que escandalizarse, sino responder a las preguntas con naturalidad, con datos concretos de acuerdo a la edad, de manera sencilla y con la verdad”.

Agregó que hablar de sexualidad no solo se refiere a mencionar el acto sexual y los genitales, sino que es toda una enseñanza integral y permanente, que incluye aspectos del conocimiento del cuerpo, sus funciones y los cuidados”.

Ojo con este detalle: si su hijo no pregunta no significa que no quiere saber, es que teme saber. No se anima ingresar a terreno desconocido, asociado a lo oscuro y misterioso. Hay que tener en cuenta también, que el niño no es capaz de asimilar todas las explicaciones de los mayores.

Lo que no se debe hacer cuando los niños preguntan
Pensar con calma. Si bien los expertos en conducta humana dirigen sus orientaciones hacia cómo actuar cuando los retoños ‘preguntan por demás’, también plantean cuidarse de decir determinadas cosas natural que como padres las preguntas de los hijos sobre sexualidad causen dificultades. Por una parte las interrogantes incomodan y por otro lado por la poca o escasa información que tienen los progenitores sobre el tema.

Cuando eso suceda, tomen en cuenta estos detalles:

No se escandalicen

Su hijo tiene derecho a preguntar sobre lo que ignora o no entiende. Si usted se escandaliza con sus preguntas él puede creer que está haciendo algo que no corresponde a su edad.

No burlarse de sus comentarios

Es perjudicial dejar a su hijo en ridículo por hablar o comentar sobre el sexo.

No muestren disgusto

Si se enfadan por lo que ha dicho, esto puede afectar otras áreas de su aprendizaje. Es que de inmediato va a sospechar que ha incurrido en algo muy grave.

No los ignoren

La confianza de un niño se consigue de a poco. Pero esta confianza se puede perder si los padres rehúsan la atención o empiezan a mentir.

PUNTOS QUE LOS PADRES 
DEBEN TENER MUY EN CUENTA EN LA HORA ‘H’

Cuando empieza la curiosidad infantil, dice Tania Buzzolaro, las respuestas tienen que ser muy simples, e ir ampliando a medida que las inquietudes crecen.

- A las preguntas e inquietudes, sobre todo en este delicado campo, no se debe contestar con prisa. Hay que explicarles que los hijos nacen de la unión de los padres. Seguro al comienzo no entenderán bien, pero a medida que tengan más edad lo comprenderán.

PUNTO DE PARTIDA

El momento oportuno para hablar de sexualidad es cuando la niña o el niño comienza a conocer su cuerpo y a nombrar las partes por su nombre. Es la ocasión que se debe aprovechar para las primeras explicaciones.

UN APOYO

A veces, antes de responder a las dudas, se le puede preguntar al hijo qué piensa él de eso, o cómo lo ve. De este modo se puede tener una idea aproximada del grado de conocimiento del niño en la materia.

¿QUIÉN LO EXPLICA?

La educación para niños y niñas en este campo es similar, pero mejor si la mamá lo hace con la nena y el papá con el varoncito, así la orientación será más precisa y contundente.

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