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miércoles, 29 de mayo de 2013

La mujer necesita más juego o ritual amoroso sexual que un hombre



Para empezar, dice Liliana, el sexo puede ser planificado cuando se acuerda hora, fecha y día para ponerlo en práctica, así como también el sexo puede ser espontáneo cuando proviene de un momento de erotismo intenso, lo cual algunas veces no se lo puede controlar por el momento de excitación corporal intenso, como consecuencia de besos apasionados a granel y caricias a flor de piel que obnubila los sentidos al sumergirse en la dimensión del sexo.

Sobre los juegos eróticos
La experta en orientación sexual señala que la duración deseada de los preliminares antes de practicar sexo es muy distinta para los hombres que para las mujeres. En el caso de la mujer, ella precisa un promedio de entre 15 a 20 minutos antes de la penetración.
Un hombre no necesita muchos juegos preliminares, ya que se excita con más rapidez.

Razones de la diferencia
Para los hombres, excitarse en la zona sexual es suficiente para funcionar.
El varón no siente la necesidad de estimular todo su cuerpo. Sin embargo, las féminas requieren que todo su cuerpo se estimule para poder despertar de verdad el deseo sexual.
Es por ello que la mujer necesita más juegos preliminares o ritual amoroso que un hombre. Para ella, los juegos eróticos preliminares nunca duran lo suficiente. Los juegos eróticos son determinantes en la pareja para gozar del sexo.

Periodo de relación
La frecuencia de las relaciones sexuales varía, explica Liliana, pero normalmente las parejas que se han formado recientemente hacen el amor 13 veces por mes. Más del 80% hacen el amor más de tres veces por semana.

Tras cinco años de vida en común, las parejas tienden a relajarse un poco. La media disminuye a nueve o diez relaciones por mes, pero hay que destacar que este descenso es bastante pequeño y no influye notoriamente en la medida en que sea calidad y no cantidad.
Después de 15 años de matrimonio, solo un 1% de las parejas deja de hacer el amor con la frecuencia e intensidad con que acometían el sexo en la época en que recién se casaron.

Consejos para el placer
La pregunta básica es qué actitud debe tomar la mujer y así mismo el hombre.

“Hay actividades como las primeras citas de enamorados y el cortejo para seducir al otro, característicos de los primeros meses de una relación que pueden desarrollarse nuevamente”, refiere la sexóloga.

Otro aspecto, la cortesía en diversas situaciones suele ser una conducta seductora que aumenta el atractivo del otro y estimula el deseo, y que muchas veces se ha dejado de practicar y es útil recrear.

Hay que usar las fantasías sexuales terapéuticamente, especialmente las que pueden jugarse despertando el deseo de ambos cónyuge. Son recomendables, pero especialmente las que excitan el deseo.

También figuran el uso de ropas especialmente eróticas, imágenes y películas sobre sexo.
“Hay que buscar el placer y permanecer con el placer. Detenerse en el placer. En fin, todo aquello que resulte excitante y orgásmico para la pareja”, puntualiza.

ENTRE OTROS ASPECTOS QUE SE DEBEN TOMAR MUY EN CUENTA

Primero, el dormitorio debe ser el templo del amor. Por otro lado, no hay necesidad de tomar la iniciativa cuando se está en este escenario de la intimidad. El sexo viene solo y sin apuros cuando dos personas se aman. A pesar de este hecho contundente, la mujer debe dejar a un lado los prejuicios y tabúes heredados de la abuela, que lo único que hacen es perjudicar la vida sexual de la pareja.
No pierdan de vista este detalle.

EN LA MUJER
Tiene que profundizar sus conocimientos en este campo determinante en la existencia. Es tan frecuente en nuestros días confundir erotismo con sexualidad, e incluso con pornografía.

EN EL HOMBRE
No trate de imitar a sus amigos o conocidos acerca de los mejores métodos que existen para hacer el amor. Mejor si se recurre a la improvisación. Cada pareja es única y no existe un método que sea perfecto.

PARA LOS DOS
Vale de la misma manera la importancia de los juegos preliminares y contacto no genital. Caricias, roces, masajes y diversos recursos que resultan erotizadores. Besos que sean estimulantes.

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