domingo, 4 de septiembre de 2011

Pubertad tardía, el mal de varones

A diferencia de la pubertad precoz está la pubertad retrasada, un problema que afecta con mayor frecuencia a los varones.

La pubertad retrasada o tardía se define como la ausencia de aparición del desarrollo mamario en las niñas a los 13 años, y la falta de menstruación a los 16 años. O también si transcurren más de 4 años entre la aparición del botón mamario y la menarquia.

En el caso de los varones, cuando hay un crecimiento testicular menor de 4 cm a los 14 años, y cuando transcurre más de 5 años entre el inicio del crecimiento testicular y el desarrollo genital completo.

Según endocrinólogos, la pubertad retrasada es más frecuente en el hombre que en la mujer, y las causas que pueden provocarla son múltiples, aunque se puede simplificar en tres categorías. La primera generalmente corresponde a retraso constitucional del crecimiento y de la pubertad. En segundo lugar estaría el fallo a nivel central, ya sea en el hipotálamo o la hipófisis, originando un Hipogonadismo Hipogonadotropo; y la tercera, debido a una falla primaria a nivel de la gónada (testículos u ovarios), provocando Hipogonadismo hipergonadotropo.

ALGUNAS CAUSAS

El retraso constitucional del crecimiento y de la pubertad puede encontrarse hasta en un 20 por ciento de los varones sanos normales. Va asociado, muchas veces, al retraso constitucional de la talla. Se debe sólo a una maduración retrasada o tardía del eje H-H-G (hipófisis, hipotálamos, gónadas). Su frecuencia es 5 a 10 veces mayor en varones.

Clínicamente son niños de talla baja, con edad ósea retrasada, y con antecedentes familiares de retraso puberal. Su estatura final en general corresponderá a su carga genética.

Su estudio hormonal demuestra un retardo de la maduración del eje, un atraso de la maduración ósea. En general, hoy día se prefiere tratar a estos niños con testosterona por corto tiempo, para evitar los problemas sicosociales y la pérdida de masa ósea.

Entre otras causas están las enfermedades crónicas, como asma, enfermedad celíaca, enfermedad de Crohn, hipotiroidismo primario, terapia prolongada con glucocorticoides, anorexia nerviosa; y los cuadros fisiológicos que no representan enfermedad, como el retraso constitucional del crecimiento y la pubertad.

Expertos advierten que puede presentarse el retraso puberal en menores que realizan un entrenamiento físico excesivo (10 a 12 horas semanales en niños prepúberes), como también en bailarinas de ballet, atletas o gimnastas, quienes también corren el riesgo de disminuir el estirón puberal y dejar tallas finales menores que las esperadas.

El estrés psíquico también pueden ser causa de retraso de la pubertad. Particular relevancia en este sentido tienen los trastornos del apetito (anorexia nerviosa o bulimia), que presentan una prevalencia creciente en la población adolescente, y el cuadro clínico no siempre es evidente.

SÍNTOMAS

Antes de la pubertad, los varones presentan síntomas moderados y puede observarse un aumento de la longitud de las extremidades inferiores. El único signo de sospecha suele ser unos genitales externos más pequeños que los niños normales, y con cierta frecuencia la falta de descenso testicular completo. Una vez en la etapa de la adolescencia y edad adulta, el desarrollo del vello púbico es variable, pero lo más característico son testículos pequeños.

TRATAMIENTO

En hombres con retraso constitucional de crecimiento, el tratamiento consiste en la utilización con dosis bajas de enantato de testosterona u oxandrolona, durante 3 a 6 meses. Con ello se logra una mejora temporal en su velocidad de crecimiento; se consigue cierto grado de virilización y no se compromete su talla final.

Las niñas, por su parte, se ven menos afectadas psicológicamente que los hombres, por ello usualmente no necesitan terapia de sustitución. Si el retraso puberal es muy significativo, se pueden usar dosis bajas de etinil estradiol por tres a seis meses y luego observar la evolución.

Algunos profesionales recomiendan que en los casos de hipogonadismos hipo o hipergonadotróficos, se deben administrar esteroides sexuales en dosis crecientes para llegar a la dosis total en un tiempo de dos a tres años, con el fin de imitar el curso normal de la pubertad. En caso de existir sospechas de pubertad retrasada, los expertos recomiendan a los padres de familia acudir al médico para realizar una serie de exámenes que ayuden a detectar las causas del problemas.

Afirman que en algunos casos se realizan complejos y costosos exámenes, los mismos son necesarios para emprender un tratamiento que puede ser largo, dependiendo de la situación del paciente. Insisten que para todo ello se requiere del acompañamiento de un médico.




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